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07.2010

Cecilia Enriqueta Giubileo, medica de 39 a√Īos, trabajaba en la Colonia Open Door, situada en Torres, cerca de Luj√°n, Provincia de Buenos Aires, fue vista por √ļltima vez la medianoche del domingo 16 de junio de 1985.
Un enfermero y un paciente cruzaron algunas palabras con ella.
A partir de ese momento, todo fue un misterio.
Se tejieron muchas hipotesis, desde ritos satanicos hasta trafico de organos, personas, sangre y prostiitucion.
Un caso, con todo lo necesario como para convertirse en uno de los mayores enigmas policiales de Argentina.


Cecilia, nacio en 1946, en Rojas, Pcia de Buenos Aires, inicio sus estudios medicos en la Universidad Nacional de Cordoba.
De joven, militaba en partidos de izquierda y por los fines de la decada del 60, participo de marchas politicas, siempre dentro de la ciudad de Cordoba.

Conocio a quien seria su esposo, Pablo Chabrol y en 1972, despues de contraer matrimonio, viajaron a Espa√Īa y se radicaron en la ciudad de Gijon, tras intentar revalidar sus estudios y ciertas desavenencias conyugales, regreso al pais sola y retomo su carrera medica.
En 1973, recibio el titulo y se radico en Campana (Pcia de Buenos Aires), ingresando en una clinica metalurgica.
En 1974 fue contratada por la colonia Montes de Oca, y se mudo a Lujan.
Pudo llegar a armar un consultorio privado en la localdad de Torres, con el que compartia sus horarios laborales, con la colonia.

En su tiempo libre se dedicaba a investigar sobre el Mal de Chagas, probablemente planeando extender sus estudios a otras especialidades.
Fue rapidamente aceptada y muy apreciada en esa sociedad bonaerense.
En su consultorio privado, atendia pacientes, a los que la mayoria de las veces, no les cobraba, si carecian de medios.
Era muy respetuosa de los horarios laborales, los que muchas veces, extendia, por la atencion de algunos pacientes, entre los cuales, tambien era muy querida y solicitada.

EL CASO
El Domingo 16 de Junio de 1985, se encontraba de guardia junto a otros dos medicos.
El libro de entrada, fue firmado por ella a las 21.38 hs, de ese mismo domingo, y habia llegado conduciendo su propio vehiculo, al que habia dejado estacionado en el playon y con su tanque de combustible, llenado hacia instantes.

El clima, era frio y humedo, desde la tarde, habia una densa neblina, que le daba a la zona un toque bastante particular.

Los medicos de guardia, se encontraban en el edificio llamado Casa Medica y se movian por los distintos pabellones, segun los requerimientos de los pacientes.

Esa noche, apenas ingreso en la guardia, atendio una paciente con bronquitis.
Termino el papeleo por la defuncion de Patricia Villalba, una interna de la colonia que había muerto en la tarde de ese mismo día y era requerido por los familiares, para retirar el cuerpo de la colonia.

Poco despues, tuvo un breve entredicho con la supervisora Nélida Ojuez (hoy fallecida).

Como era casi una costumbre, el conmutador telef√≥nico de la colonia no funcionaba, asi es que las solicitudes de atencion de los pacientes, se deberia hacer “a pie” y por lo general, siempre se ofrecia algun interno, para ir a buscar al medico de guardia.

Miguel Cano (un paciente), habia ido a buscar a la doctora a la Casa Medica, para que atienda una urticaria en el pabellon 7 y a las 00.15 hs, ya regresando, siempre acompa√Īada por Cano, un enfermero de apellido Novello, intercambio unas palabras con ella:
– Todo bien, Doctora?
– Si!, vengo del pabellon 7, tuve que atender una urticaria…

Entre el pabellon 7 y la Casa Medica habia unos 500 metros (mapa), que los hizo siempre acompa√Īada de Cano, por los senderos, parcialmente iluminados por luces de mercurio.
– Anda tranquilo, voy a descansar un rato….
Esa fue la ultima frase de Cecilia a Cano antes de su desaparicion.

A la madrugada, continuaba el mal tiempo en la zona, lluvioso y frio, en el estacionamiento estaba el Renaul 6 blanco de Cecilia. Cuando lo revisaron, el tanque de nafta, estaba vacio.
Fueron a buscarla a su dormitorio, pero, no estaba, la cama estaba deshecha, y no estaba su bolso, ni su maletin medico.

Beatriz Ehlinger

Dos dias despues (Miercoles), Beatriz Ehlinger, amiga personal de Cecilia ya preocupada por su ausencia, radica la denuncia de su desaparicion, en la comisaria de Torres, quedando asentada como Averiguacion de paradero.

Comenzo entonces la investigacion por la desaparicion de Cecila encabezada por el juez federal doctor Héctor Heredia, quien no tomo los recaudos, necesarios, para preservar pruebas, en caso de estar ante la comision de un delito.

Se recorrio la colonia en toda su extension (casi 300 hectareas). Policias, perros adiestrados en la busqueda de personas, operativos rastrillo, todo tipo de brigadas, hicieron su aparicion, ente la mirada atonita de mas de mil internados, en pesimas condiciones sanitarias y temerosos de represalias, si dejaban escapar comentarios no permitidos.
Hubo allanamientos en la casa medica, donde no habia se√Īales de violencia y se encontraba con la prolijidad de no haber sido utilizada para descansar.
Faltaban su cartera y su maletin medico.
En el allanamiento a su departamento de la calle Humberto I, se encontro la estufa encendida, y 3000 dolares guardados en una caja.
El consultorio, tampoco tenia se√Īale de violencia y se encontraba cerrado, tal cual lo habria dejado Giubileo antes de salir el dia de su desaparicion.

La familia de Cecilia, contrato al abogado Marcelo Parrilli, para que la causa no se estanque, cosa que a pesar de sus esfuerzos, fue inevitable.
El Dr Parrilli, sugirio, vaciar una cienaga que se encontraba a cielo abierto en el predio, pero como respuesta obtuvo:
– No tenemos recursos..!

La primer idea surguida ante la desaparicion de Cecilia, apuntaba hacia el trafico de organos, cosa poco probable, dadas las condiciones sanitarias de la colonia.
Lo que si se hacia y de manera oficial, es la ablacion de corneas en pacientes que al fallecer no tenian familiares que reclamen sus restos.
Para eso, habia una ambulancia permanente en la colonia, solamente destinada al traslado de las corneas que por lo general eran al Hospital Santa Lucia de Capital.

No se podia descartar el trafico de personas, sin emitir la minima sospecha, algo totalmente logico, cuando se leian las estadisticas de la colonia, donde mas del 80% de los internos, no recibia visitas, y a mas del 50%, no se les conocia filiacion alguna, donde se daban por fugados pacientes, en estados paraplegicos, o con movilidades limitadas.

El trafico de sangre y plasma, tambien tuvieron su espacio en la investigacion, aunque sin mucho eco por parte de los investigadores. Llego a sospecharse en algun momento de el trafico de bebes, de internas sin familia que eran embarazadas, para comercializar los bebes, todo sobre pedido desde el pais y desde el exterior.
Pudo comprobarse durante la investigacion, el abuso sexual hacia varias internas, algunas conexiones con el proxenetismo local, pero, habia un circulo de corrupcion tal, dentro de la colonia, que no habia denuncias formales sobre los abusos.

Todas las hipotesis fallaron, algunas eran mas convincentes que otras, pero ninguna llevo el caso al esclarecimiento o, siquiera al esclarecimiento de las sospechas.

El Dr. Florencio Eliseo Sanchez, director de la colonia, ante las novedades, inicia un sumario administrativo por abandono de servicio de guardia medica

Sanchez, fue inculpado, detenido y procesado, pero, por fallas administrativas y no por la desaparicion de Giubileo.
Murió el 10 de julio de 1992 en el penal de Mercedes, estuvo alli alojado cinco meses y el tiempo le alcanzo para escribir un libro sobre la Colonia Montes de Oca.
El desnudo de la inocencia. La verdad sobre la Colonia Montes de Oca.
En el libro le dedica pocas paginas al tema Giubileo, pero cuestiona sobre su pasado militante y la relacion entre su ex marido, Pablo Chabrol y los gobiernos militares.

Algunos detalles de la causa
– Segun una investigacion del diario Pagina 12, el ex dictador Jorge Rafael Videla, tuvo un hijo discapacitado internado en la Colonia Montes de Oca.

Alejandro Eugenio Videla, hijo de Jorge Rafael Videla y Alicia Raquel Hartridge de Videla, nacido el 7 de octubre de 1951, fue ingresado por su padres a la Colonia Montes de Oca el 28 de marzo de 1964. En la internaci√≥n, como es de rigor, tomo parte el juzgado civil n√ļmero 2 de la ciudad de Mercedes, que designo “curador” (o sea salvaguarda legal) del interno a su padre Jorge Rafael Videla.

A fines de 1956 Jorge Rafael Videla se incorpor√≥ como asesor de la delegaci√≥n argentina en la Junta Interamericana de Defensa, en Washington, para ese entonces, Alejandro rondaba los 5 a√Īos, y sus pronosticos de salud en Argentina, no eran buenos.
Era el momento oportuno de hacer una consulta internacional aprovechando el viaje de su padre a Estados Unidos.
El mal era irreversible. Los medicos norteamericanos recomendaron su internacion en un lugar adecuado, para aliviar las alteraciones que iría sufriendo, ya que el cuadro de oligofrenia profunda combinada con epilepsia, progresaría irremediablemente

** Datos confirmados por el doctor Alberto Desouches, interventor de la Colonia a Pagina 12

Alejandro Videla falleci√≥ en la colonia el 1¬ļ de junio de 1971 a causa de un edema agudo de pulm√≥n provocado por insuficiencia card√≠aca, ten√≠a 19 a√Īos y llevaba seis de internado.
– En 1974 Cecilia Giubileo, ingreso como medica en la Colonia Montes de Oca, los comentarios de pacientes y personal de la colonia, eran mas que suficiente, para incentivar cualquier investigacion sobre el hijo del dictador.
– El a√Īo de su desaparicion (1985), Jorge Rafael Videla, a pesar de estar en pleno juicio en el gobierno democratico de Raul Alfonsin, aun tenia todo su sistema operativo represor intacto, causa mas que suficiente, para utilizar los mismos metodos que utilizaba en su gobierno de facto, para acallar, secretos que ni el ni su esposa, querian que trasciendan a la opinion publica.
Mas aun, los indicios y la metodologia, apunta a otros hechos similares, de la dictadura militar :
Desaparecidos…no estan..!!!!, segun palabras del mismo Videla a los medios de Tv.

РEn 1971 Jorge Rafael Videla, que era coronel, revistaba como jefe de operaciones del cuerpo III de Ejército, con sede en Córdoba.
Seis meses más tarde sería ascendido a general de brigada y nombrado director del Colegio Militar
Al frente de la presidencia de facto estaba el oficial de inteligencia Roberto Marcelo Levingston y la Colonia tenía como interventor al coronel médico René Bergara (ya fallecido)

El mismo doctor Desouches, afirmaria:
El ex presidente fue socio y miembro directivo de la cooperadora de la Colonia. Datos que, seg√ļn el doctor Desouches, figuran en las actas.
Las visitas familiares de los Videla se efectuaban con regularidad
Alejandro Videla, contaba con 13 a√Īos cuando fue internado, con un diagn√≥stico de oligofrenia profunda combinada con epilepsia

– 315 pacientes desaparecidos o fugados entre enero y abril de 2005, lo que motivo al diputado socialista H√©ctor Polino a que el 1¬ļ de junio de 2005 solicite un Pedido de Informes para que se aclaren las desapariciones o fugas de los pacientes.

En su iniciativa Polino solicita tambi√©n que se entregue la lista de esos pacientes -nombre, apellido, documento de identidad y n√ļmero de Historia Cl√≠nica-, y las razones por las cuales las autoridades del Hospital no realizaron las denuncias correspondientes.
En caso de tratarse de alguna fuga, el legislador pregunt√≥ si se tiene informaci√≥n de haber sido localizado alg√ļn paciente de los 315 que estar√≠an en car√°cter de desaparecidos.

En Open Door hay unos 1000 pacientes con distintas patologias mentales, a lo que se le suma un promedio de otros 900 atendidos por consultorios externos.
El presupuesto estimado es de 18 millones de pesos, el 30% se destinan a sueldos y el resto cubre los gastos anuales para los internos.
El instituto abarca unas 600 hectareas, pero casi 200 estan cubiertas por un bosque casi impenetrable donde suelen aparecer cadaveres de internos.

Muchas razones, poca investigacion, funcionarios corruptos, empleados y pacientes silenciados.
Todo confluye, para un caso policial que quedara para siempre en la memoria de una sociedad.

Publico:
Caso: Cecilia Giubileo

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