09
10.2013

Un frio Domingo de Julio de 2004, Etel Ruth Weksel de 47 años, fue atacada salvajemente, en su domicilio por su esposo, Eduardo Alberto Nogueira.No era la primera vez, no fue el primer ataque, la unica diferencia de las veces anteriores es que este ataque, fue el ultimo y le costo la vida.
En el departamento C, del 5° piso de la calle Neuquen 1242, en el barrio de Caballito de Capital Federal, vivian Etel, Eduardo y Vanesa, hija de un primer matrimonio de la mujer.

Se los veia como una familia normal, salvo, tal como se confirmara dos años despues en el juicio, por algunas intervenciones de la seccional de la zona, ante denuncias de los vecinos sobre gritos y disturbios en el departamento, que como suele suceder, a pesar de ser advertencias de que se avecinan males mayores, quedaron en la nada.

Ese Domingo 11 de julio de 2004, Etel recibio por parte de su esposo, una agresion muy superior a las anteriores. Pudo constatarse que no solo fueron golpes de puño, sino que tambien la pateo en el estomago y en la espalda y ademas como para terminar con el acto de violencia, le piso ambas manos.

Con su agresion a cuestas, Etel, despues que su atacante saliera del domicilio y la dejara abandonada a su suerte, tomo fuerzas, salio a la calle y subio a un taxi que la llevo al Sanatorio Trinidad en el barrio de Palermo. Ingreso cerca de las 16.00 hs y despues de la evaluacion fue derivada a Terapia Intensiva, debido al tenor de los traumatismos.

Rato despues del ingreso, se animo a confesarle a Andrea LĂłpez, enfermera del sanatorio, que la habĂ­a golpeado mucho y que el autor habĂ­a sido su marido. Esto despues quedo debidamente establecido en el juicio oral, al igual que la declaracion de los medicos que la atendieron

Como suele suceder en estos casos de violencia familiar, Etel, no denuncio en un primer momento a Nogueira, argumentando una caida, cosa que los medicos, se dieron cuenta de que eso seria imposible, debido al mapa de las heridas.

Cuando en el sanatorio le consultaron a Etel, sobre a que persona de la familia deseaba que le avisen lo sucedido, ella, no dudo un segundo y menciono a su hija, Vanesa Flavia Yolde, en ese momento de 21 años y estudiante universitaria.
Fue Etel misma quien la llamo por telefono para comunicarle lo que habia pasado.
La insolita respuesta que recibio de parte de su hija, fue de que no haga publico lo sucedido y que nadie se entere.
Asistio al sanatorio, pero no dejo de realizar sus compromisos habituales.

Pasaron horas hasta que la familia directa de Etel, fue avisada de lo sucedido. Silvia y Eduardo, tenian a su cuñado como una buena persona, sabia disimular muy bien su patologia y Etel, sin quererlo y por temor, lo ayudaba encubriendo la verdadera vida que le estaba tocando vivir.
Alguna vez trato de hablar con la esposa de su hermano, o el ex esposo de su hermana, ya que la vieron nerviosa y maltratada, pero solamente rompia en llanto, sin atreverse a contar su terrible padecimiento de golpes y agresiones.

Por esas ironias que a veces suele mostrar la vida, Silvia Ines Weksel, hermana de Etel, es abogada y su especializacion es la defensa de victimas de abusos.
En el momento del ataque a Etel, Silvia, ya se desempeñaba en la Ong AVIVI, organizacion dedicada a la atencion de victimas de violaciones y abusos.
Era tan bien disimulada la patologia por Nogueira, que nadie de la familia, podia esperar tan terrible desenlace.

Etel, fallece el Viernes 16 de julio de 2004, como consecuencia de traumatismos multiples, bronconeumonĂ­a y hemorragias interna. No pudo recuperarse una vez que entro en estado de coma.

Debido a la legislacion penal de la Capital Federal, los hermanos de Etel, no tuvieron acceso a la causa.
Por eso, debian confiar en que la fiscalia llevara el caso como correspondia debido a la gravedad, pero en el juicio, quienes deben defender los derechos de los ciudadanos, introdujeron en la tragedia, una palabra que sorprendio a todos:
Preterintencional
Con eso, la parte acusadora, interpreto que Nogueira, la golpeo con los puños, la tomo del cuello de manera brutal, la pateo, la piso, le produjo hemorragias internas y perdidas dentarias, y, NO TUVO LA INTENCION DE MATAR.

Silvia Ines Weksel, relata para un canal de television de Argentina, algunas de las heridas descriptas en la autopsia.

Esta ultima agresion que le termino costando la vida a Etel, fue la desgraciadamente necesaria para que con la correspondiente denuncia, la justicia comience tardiamente a hacerse presente.
Asi es que Eduardo Alberto Nogueira, fue detenido, pero solamente por unas horas, ya que el fiscal, no considero que podria haber peligro de fuga o entorpecimiento de la causa.
Nogueira, fue llevado a juicio y en el año 2006, se lo condeno a doce años de prision, por homicidio preterintencional, aun asi, al no encontrarse la condena firme, el tribunal le concedio la libertad, hasta que la Cámara de Apelación confirme la sentencia.
La sentencia fue confirmada en el año 2008, pero para ese entonces, Nogueira, ya no estaba y fue declarado profugo.

En esa condicion Eduardo Alberto Nogueira, se mantuvo durante cinco años, hasta que finalmente pudo ser localizado de la manera que el menos se esperaba.

Como cayo el asesino
No todas las causas por homicidio, son archivadas o dejan de ser de interes de los investigadores, esta causa, fue precisamente una de ellas.
Una brigada de la Policia Federal, obtuvo permisos judiciales, para realizar escuchas en los telefonos de la hermana de Nogueira, a sabiendas de que era ella, la que lo ayudaba economicamente, para que se mantenga en la clandestinidad.
Asi es que se sabia que Nogueira se encontraba en la ciudad de Rosario, pero no se conocia el lugar exacto y un paso en falso en esas circunstancias, podia poner en alerta al profugo y complicar aun mas su captura, asi es que todo se tuvo que realizar con la mayor discrecion.

El 6 de agosto de 2013, debido a una fuga de gas, se produjo una explosiĂłn que derrumbo casi por completo el edificio de Salta 2141, en la ciudad de Rosario.
Nogueira asistia casi a diario a un gimnasio que se encontraba en esa misma cuadra.
Despues de la explosiĂłn se comunico con un amigo para avisarle que se encontraba bien y ese amigo contacto a Liliana, la hermana de Eduardo, cuyo telefono estaba intervenido por la Justicia.
Se desprendia de las comunicaciones que viviria a unas tres cuadras de la explosion, por lo que fue enviada desde Buenos Aires una comision policial para investigarlo.
Casi dos meses despues de la explosion, pudieron dar con el en plena calle y asi detenerlo.

Cinco años
No es una tarea sencilla, mantenerse profugo y anonimo durante cinco años y menos aun, si no se cuenta con la experiencia necesaria y el suficiente apoyo logistico y economico.
Nogueira conto con la complicidad de al menos dos personas, un amigo, Juan Roger, quien le dio su documento y su identidad, y su hermana que era su sosten economico y se cree propietaria de la ultima vivienda donde vivio en Rosario

Eduardo Alberto Nogueira, se invento una nueva vida al llegar a Rosario. Cambio algo su fisonomia, su manera de vestir y algunos habitos.Asi tambien se hizo de nuevas amistades, y hasta de una novia, la que se sorprendio ante su detencion, ya que segun aseguro a los medios, en ningun momento, podria haber supuesto que hubiese cometido semejante crimen.

Apenas Nogueira llego a Rosario se alojo en la calle Italia 151, pero al poco tiempo pudo mudarse a su domicilio actual, un departamento en Alvear 34bis, entre Brown y Guemez, que se cree, es propiedad de su hermana.
A cinco cuadras de distancia, vive Patricia, con quien, “Juan” entablo una relacion de noviazgo y que le comento a la prensa local:
– No era lindo, pero si muy caballero y eso me conquisto. Salimos once meses y no note nada extraño. Me dijo que era viudo, que su mujer Etel habia muerto de cancer en el sanatorio Britanico, que tenia una hija que lo visitaba, que habĂ­a nacido en Refineria y me nombraba a cada uno de sus amigos: El negro, El colo, El pelado. Que a uno de ellos, que tenia un taller, lo tuvieron que operar y fue varias veces al taller a visitarlo. Y que amaba a Central, sabia todo del club. Pero todo era mentira segĂşn parece.
Me conto que habĂ­a querido mucho a su mujer y me mostro las fotos. Era Etel Weksel, la mujer asesinada. Me dio fotos de su hermana, de su hija. Nunca se mostro violento, al contrario. Pero una vez mis hijos empezaron a hacerle preguntas basicas y el las eludio. Tengo tres hijos y a ninguno les caia bien Juan, nombre por el que yo lo conocia.
Me dijo que durante muchos años estuvo peleado con Dios y no parecia un psicopata.
Cada vez que saliamos del departamento el se persignaba, besaba un crucifijo que colgaba de la pared y una estampita de San Benito. Andá, le decía yo, vos y tus santitos.
Era muy prolijo, casi obsesivo y me decĂ­a que me querĂ­a llevar a cenar a buenos lugares, a hacer paseos. Pero no tenĂ­a plata, andaba muy mal.
Hacía una vida muy sana. No tomaba, no era violento, tenía tatuada una estrella azul en el omóplato y sólo una vez, en el gimnasio, se puso a discutir por Rosario Central y tiró las cosas que había arriba de una mesa. ¿Qué me iba a imaginar que era un asesino?

La misma Patricia, señala que la foto que Nogueira le mostro de su esposa, era realmente la de Etel, sin embargo, le mintio, respecto al lugar de la muerte de su madre, considerando la nueva vida que se habia construido, la foto de Etel, que le exibio, mostraba una clara señal de culpa sobre el hecho, si Patricia, solamente hubiese utilizado Google para buscar ese dato, hubiese terminado dando con la verdad.

La ultima vez que Patricia vio a Juan Roger/Eduardo Alberto Nogueira fue el Lunes 30 de septiembre.
El Martes 2 de Octubre, una brigada de la PolicĂ­a Federal lo encontro en Alvear y Jujuy.
Le preguntaron su nombre y respondio:
– Roger
Un agente le contesto:
– ÂżNogueira?.
Lo miro fijo y sĂłlo contestĂł: PerdĂ­.

Roger abandonaba en ese momento Rosario y Eduardo Alberto Nogueira comenzo su viaje rumbo a la carcel. Lugar donde deberia haber estado hace cinco años.

Tarde, pero al fin Etel, recibio la justicia que debio haber tenido mucho antes, despues de haber vivido tantos años de injusticias.

Publico:
Caso: Etel Edith Weksel

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