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04.2017

Liliana Ethel Tallarico tenía 33 años y vivía con su hija Valeria Jara de 11 años, en el 8º piso, de un edificio de la calle 29 entre 43 y 44, en la ciudad de La Plata.

En 1991, se habia separado del papa de su hija, Jose Luis Jara y mantenia una relacion, con Oscar Miguel Murillo, por ese entonces, co-director del ballet Brandsen.
Era profesora de danza, en el ballet, pero no integraba el plantel de baile.

La noche del Sabado 5 de febrero de 1994, fue violada y asesinada a puñaladas, encontrandose su hija en otra habitacion de la vivienda.

Liliana nacio en Ranchos y durante su adolescencia se traslado a La Plata donde comenzo su carrera como profesora de danza folclorica.
Ademas de trabajar para el ballet Brandsen, junto a su trabajo en la mutual bonaerense IOMA, habĂ­a logrado un cierto bienestar economico.

Se encontraba recomponiendo su vida sentimental y la relacion con Oscar Murillo, estaba aun en sus primeros pasos, ambos dictaban clases de danza los Martes y Jueves en un salon de La Plata.

La tarde del Viernes 4 de Febrero Jose Luis Jara, debĂ­a pasar a buscar a Valeria para llevarsela el fin de semana.
Tuvo un retraso importante y aparecio cerca de las 23.00 hs, Liliana no lo dejo llevarse a Valeria, discutieron y Jara, se marcho, de mal humor y sin su hija.
Una hora despues llego Murillo, a quien le habĂ­a preparado su cena favorita, tarta de verduras, comida que a Veleria, no le gustaba para nada, asi que comio panchos que habian comprado esa misma tarde, cuando se encontraron en las oficinas de IOMA.
Despues de comer, Valeria se fue a su cuarto y a las 02.00 hs, aproximadamente, Murillo se fue.

Unos minutos despues, el timbre volvio a sonar. Liliana supuso que Murillo, pudo haberse olvidado algo, asi es que abrio, sin preguntar, a pesar de la hora, pero era su ex marido, recriminandole la negativa de llevarse a su hija.
Valeria se encontraba en su habitacion y pudo escuchar, toda la discusion, que se origino en la cocina y termino en el dormitorio, hasta que de repente, todo fue silencio.

Liliana, ya habia muerto y se encontraba, sobre su propia cama, con los brazos extendidos y con un profundo corte en el cuello, la autopsia, confirmaria despues, que tambien habia sido violada.

Valeria, cerca de las 08.00hs, se descolgo por la ventana de ese octavo piso, utilizando sabanas atadas entre si, en el cuarto piso, se desata un nudo y cae al vacio.

La caida le provoco dos serias fracturas, en el brazo derecho y el tobillo izquierdo y un estado de shock, bastante importante.
Fue derivada de urgencia al Hospital de Niños Sor María Ludovica, de La Plata, donde estuvo algun tiempo hasta su recuperacion.
En ese interin, Valeria menciono que habĂ­a escuchado durante la discusion, la voz de Oscar Murillo

Fue tan mala la investigacion que los medios de aquel momento, se podian dar el lujo de tirar distintas teorias sobre el homicidio y todas parecer validas.
Se perdieron pruebas, debido al mal trabajo de los peritos, se destruyo la escena del crimen.
A las 17.00 hs, de ese mismo Sabado, el departamento fue liberado y entregado a los padres de Liliana, Ethel Perla Idizaterri y Victoriano Tallarico.
la puerta habia sido rota a mazazos y nunca hubo ningun tipo de custodia del lugar.

Cuando el juez de instrucciĂłn Guillermo Labombarda, le tomo la primer declaracion a Valeria, confirmo, lo que habia balbuceado en el hospital, que habia escuchado la voz chillona de Oscar Murillo, quien fue detenido cuando ingresaba al velatorio de Liliana, en Ranchos.
Una semana despues, fue liberado, ya que dos testigos, aseguraron que se encontraba en su casa de la calle Huergo, en Temperley, a las 4.15 de ese Sabado.
El juez Lombarda, renuncio a la causa en el 2005.

La causa se congelo, no habia pistas, ni pruebas, ni evidencias, ni siquiera una declaracion de alguien que haya escuchado o visto, algo raro, aquella noche.

Todo dependia de los recuerdos de Valeria, que se encontraba con un shock post-traumatico, que no le dejaba recordar lo sucedido con exactitud.
Una vez dada de alta en el hospital, fue a vivir con su padre, en la localidad de Ranchos, donde alquilaron una casa, pero estuvieron solo un poco mas de un año y decidieron ir a vivir al departamente de La Plata, donde habian asesinado a Liliana.

Los padres, de Liliana, declararon que
– La noche del Viernes 4, Liliana nos habia llamadohabĂ­a llamado a Ranchos, para invitarnos a un asado el mediodia del Sabado.
Llegamos cerca de las 11,30, en la puerta habĂ­a un policĂ­a que no nos dejo pasar, fuimos hasta la otra puerta y habĂ­a un monton de personas, patrulleros y ambulancias.
En el piso, habĂ­a una pila de sabanas anudadas, algunas pertenecian a la cama de Valeria.
Ethel Perla Idizaterri y Victoriano Tallarico (ambos ya fallecidos), tenian la certeza de que Oscar Murillo habia sido el asesino.
Despues creyeron los dichos de su nieta.
Y cuando se enteraron que era inocente le recriminan el hecho de no haber ayudado en el caso.

Valeria, declaro varias veces en la causa y en cada declaracion, habia contradicciones.
La primer delcaracion, lo señala a Murillo, como la persona que escucho que discutia con su mama y que su habitacion tenia la puerta cerrada.

En 1999, con 15 años, declaraba
-Me acoste a las 22.00 hs y mama se quedo mirando television. No me dijo que Murillo vendria, aunque por la comida que preparo creo que lo esperaba. Me desperte con los gritos de mi mama que decia:
– Valeria corre, Valeria corre, salvate vos.
Eran las 3 y pico de la mañana, no recuerdo bien. Sí me acuerdo que vi la hora en el reloj de pulsera que me había regalado Murillo.
Enseguida quise abrir la puerta y, como nunca, estaba cerrada. Esas llaves nunca se usaron. Grite, patalee, y la amenace con tirar los muebles por la ventana si no me contestaba. Pero no sirvio de nada.
Intente abrir la cerradura con una hebilla. No pude, se me quedo el picaporte en la mano.
Después senti pasos como si alguien caminara descalzo, no era mama porque ella usaba chinelas. No se como pero me dormí.
Me desperte como a las ocho y se me ocurrio salir por la ventana con las sabanas. Agarre diez o doce sabanas, las ate como puede, haciendoles tres nudos, pero me caĂ­.
Hace cinco años dije que la voz que escuche era la de Murillo y estoy segura un 80 por ciento.

En 2001 ya con 18 años, un bebe recien nacido y despues de varios años de terapia, que aparentaba haberle permitido superar el shock post-traumatico, declaraba ante el juez Horacio Nardo
– Fue mi padre quien asesino a mi mama.
A medianoche llego Murillo, mi mama lo estaba esperando, para cenar juntos, me fui a mi cuarto, antes de que se vaya Murillo, a las 02.00 de la madrugada.
En ese momento regreso mi papa al departamento.
Mi madre sospechaba algo de las actitudes de mi padre, aunque yo nunca llegue a contarle que me habĂ­a violado.
Escuche los gritos, la pelea, mi papa mato a mi mama.
El tenĂ­a apoyado el cuchillo sobre el cuello de mi mama y me ordenu que me fuera a mi habitaciun, de donde los segui escuchando.
El estaba parado, la tenia a mi mama agarrada del pecho y la corto.
Vi el movimiento de su mano derecha empuñando el cuchillo y luego mi mama se desplomo en forma brusca y cayo en la punta de la cama. No subio los brazos, no trato ni atino a defenderse, es como que aflojo las piernas y se cayo.
Cuatro horas despues del asesinato, mi papa me dijo que buscara todas las sabanas que habia en el placard de la habitaciĂłn.
La soga hecha con sabados la hizo mi padre, fue el quien se descolgo por el balcon.
Unas horas despues intente hacer lo mismo, aunque se desato un nudo y me cai.

Basado en esta ultima declaracion el juez Nardo, ordena la detencion de Jose Luis Jara el el 12 de febrero de 2001.

Tambien con esta declaracion, el juez, dio como concluida la investigacion y elevo la causa con su resolucion a la fiscalĂ­a
En su dictamen aclaraba que los resultados de las ocho pericias psicologicas realizadas a Valeria Inés Jara, siendo la unica testigo, demostraron que su testimonio no es falso, mendaz, alucinatorio, delirante ni fabulatorio.
Tambien señalo, que en relacion a la tension de los nudos tal como lo relato Valeria, ella misma ato las sabanas, pero los nudos se tensaron no por la fuerza que ejercio al realizarlos, sino por el peso de la persona que se arrojo primero lo cual , caso contrario no se explica que todos tuvieran la misma tension.
Las pericias demuestran la imposibilidad que una niña de la altura, talla, peso y edad de Valeria Jara, pudiera haber efectuado los nudos con la tension que presentaban los mismos, esta circunstancia hace aun mas creíble la declaración de la testigo.

Durante la detencion de Jara, hubo un episodio interesante, cuando el juez, realizo nuevamente una inspeccion ocular del departamento de Tallarico, al que tambien asistio Jara, aun estando detenido.
En el departamento, habia una sola cama del tipo matrimonial, lo que no daba la sensacion de que alli, vivia una adolescente, sino una pareja

En el 2003, Valeria, hizo nuevamente algunos cambios en el relato
– La primera violaciĂłn que recuerdo, fue cuando padre vivĂ­a en Ensenada y la segunda fue la noche del asesinato de mi mama.
Mientras Ă©l estaba agarrando a mi mama me dijo;
– Todo esto es por tu culpa, por hablar.
Mi papa tenia apoyado el cuchillo sobre el cuello de mi mama, me ordeno que me fuera a mi habitacion. Ella tenia una bombacha clarita y algo transparente arriba.
Me fui a mi cuarto y no cerre la puerta.
El estaba parado, la espalda le daba al espejo, la tenia agarrada del pecho y la corto.
Ella se desplomo arriba de la cama.
Me acerque a mi mama y me arrodille a tocarla.
En ese momento comence a llorar y cuando mi padre se fue hacia el living le acaricie a mi mama la cabeza, me pare luego en la puerta de la habitacion y le dije a mi padre:
Que hiciste? y me respondio que no habia hecho nada.
Me dijo que me vaya a mi cuerto y minutos despues, el entro y me violo.
Le gritaba que se fuera, no queria que me tocara, tenia miedo de que me matara a mí tambien. Después se levanto, en ese momento vi que tenia la remera manchada de sangre.

Jara declaro en 2001 que esa noche no estuvo en La Plata y que estaba en su casa de Ensenada, preparando unos ceramicos, tambien algunos testigos, lo confirmaron.
La reaccion de Jara, respecto de las declaraciones de Valerio, hicieron que el vinculo familia, se destruya a tal punto que Jara, solia acusarla de loca a su propia hija

La Sala IV de la Camara Penal se La Plata, integrada por los jueces Carlos Ocampo, María Riusech y Sara Berta Rodríguez de González, no creyo el relato de Valeria y lo excarcelo por falta de meritos el 30 de agosto de 2001, aunque le denego su sobreseimiento definitivo, lo que valio que el juez Horacio Nardo continue la investigacion.

Todo quedaba en la nada nuevamente.
En 2009, José Luis Jara quedo completamente desvinculado del caso.

Sin acusados, sin pruebas, sin testigos, en 2009, el juez de garantĂ­as Juan Pablo Masi cerro definitivamente la causa, sin que se haya podido resolver el homicidio.

Nota:
La causa fue re-caratulada por los medios, como El crimen de la bailarina, titulo utilizado tambien en los casos de Morena Pearson, Vanesa Mansilla, MarĂ­a Cecilia Caviglia.

Publico:
Caso: Liliana Tallarico

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