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09.2013

Mariela Miriam Frydman, tenia 34 años, soltera, odontologa, una excelente deportista y muy querida en su circulo de amistades.
El Lunes 26 de noviembre de 2007, fue hallada por su padre, asesinada a puñaladas y brutalmente golpeada, en la bañera de su propio departamento.

El caso fue conocido como El crimen de la odontologa

El sábado 24, Mariela corrió una maratón en Buenos Aires, Berocca Urbana. Estaba feliz porque había ganado la carrera.

Ese Lunes, Judith, hermana de Mariela, penso que algo raro pasaba, cuando intento varias veces comunicarse con su hermana, pero no la atendia, ni en su celular ni en su casa.
Mas extraño le resulto que Mariela no fuera a su consultorio, como todos los dias, y que dejara plantados a sus pacientes.
Despues de varias horas y varios intentos, decidio llamar a su papa, Enrique, para avisarle que estaba preocupada porque no la podia ubicar.

Cerca de las 21.00 hs, Enrique decide ir personalmente hasta la casa de su hija, en el edificio de Quesada 2248.
La puerta del 9º A estaba cerrada con llave y desde el pasillo nada hacía presumir la terrible escena que aguardaba en el interior de la vivienda. Al ingresar se encontro con el terrible escenario: el cuerpo vestido de Mariela se encontraba sin vida en la bañadera, con los pies y las manos atados con un cable (el de un velador), y atados a los grifos con el lazo de toalla de una bata, a su lado estaba el arma homicida, un cuchillo del tipo Tramontina con mango negro, quebrado por la fuerza de las puñaladas, perteneciente al juego de cubiertos de la víctima
Tenía además una mordaza en la boca, que explicaria por que, a pesar de que hubo una violenta pelea previa, los vecinos no habrian escuchado los gritos de Mariela.

Los resultados de la autopsia, revelaron que fue asesinada entre las 13.30 hs y las 21.00 hs del lunes 26 de noviembre y que antes de recibir las siete puñaladas Mariela sufrio un fuerte golpe en la cara que la habria dejado parcial o totalmente inconsciente, tras lo cual el asesino habria intentado asfixiarla con maniobras compresivas de tipo mecanico, produciendo en el cuello de la víctima equimosis y fractura del primer anillo traqueal.

Tres de las siete puñaladas fueron mortales, dos en la cara anterior del cuello y una en el lateral del hemitorax izquierdo, debajo de la axila.
Las otras cuatro: dos en el cuello, una en el lado derecho del rostro y otra en el antebrazo derecho.
La autopsia también confirmó la fuerte resistencia que opuso la víctima, ya que debajo de sus uñas se encontraron restos de carne del agresor y en una de las manos también tenia un mechon de pelo con restos de cuero cabelludo.

Mariela era hija de Enrique Frydman, psiquiatra y de Susana Seidmann, psicoanalista, ambos muy reconocidos en sus profesiones y se instruyeron como querellantes en la causa, patrocinados por los abogados Nestor Ponce y Liliana Machiavelo.

En un primer momento, la investigacion apunto a un crimen pasional o al menos, a algun conocido de la vĂ­ctima, ya que la puerta no fue violentada y la entrada al edificio sĂłlo puede ser abierta con llave
Fue investigada la vida sentimental de Mariela, llegando a un ex novio, Alejandro Trufelman, con quien habria terminado unos meses antes y apoyados por comentarios de algunas amigas que mencionaron que Mariela les habria comentado:
– Lo dejĂ© porque era un poco violento.
Esa frase, genero la detencion y la indagatoria del ex novio, pero a los pocos dias fue desestimada su autoria en el hecho.

Tambien, la investigacion habia puesto el ojo en la hija del portero del edificio, quienes vivian, en el mismo piso que Mariela, departamento por medio.

Dos presunciones de culpabilidad, a pesar de tener abundantes muestras para cotejo de Adn.

María José Muñoz de 25 años, fue citada a declarar y quedo detenida e imputada del homicidio, por la jueza de instruccion Mariela Gabriela Lanz, argumentando Celeridad procesal (?), ya que la victima, al defenderse de la agresion, retuvo debajo de sus uñas, restos de piel, y un mechon de pelos que pertenecia al victimario y necesitaban muestras para hacer las comparaciones geneticas de manera urgente.
A pesar de los argumentos judiciales, habia un detalle que podria haber evitado todo el tramite de la detencion de Muñoz y es que al momento del hecho, tenia totalmente rapada su cabeza.

Muñoz, estuvo detenida en el penal de Ezeiza durante dos meses, lo que provoco que tanto su abogado defensor, Donato Perillo, como su propio padre y portero del edificio, cuestionaran duramente las razones de su detencion
– Todo el proceso es nulo de nulidad absoluta porque MarĂ­a JosĂ© fue objeto de pericias y de una extracciĂłn de sangre sin conocimiento de esta defensa, todo justificado por una presunta urgencia en reunir medidas de prueba.
La doctora Frydman tenĂ­a varias puñaladas, estaba atada, hay evidencias de que peleĂł… ÂżCĂłmo es que mi cliente no tiene un solo rasguño, un solo golpe, nada que permita suponer que participĂł de este crimen horrendo?

Al momento de su liberacion Maria Jose Muñoz, le expresaba a la prensa
– Estoy muy contenta, pero mi detenciĂłn fue una injusticia porque soy totalmente inocente y me discriminan porque no aparento ser una mujer.

En el departamento, no se habian constatado faltantes a simple vista, salvo el telefono celular de Mariela, un Motorola V3, hasta incluso, se encontraban 17.000 pesos que eran sus ahorros.
Solamente un gran desorden producto de la pelea con su victimario que considerando el buen estado fisico de la victima, debio ser una resistencia importante, lo que llevaba a otra hipotesis, de que pudo haber mas de un agresor.

Una nueva inspección ocular en la escena del crimen, determino que había una puerta ventana que da a una terraza que tenía el seguro falseado, por lo que era muy fácil de abrir.
Asimismo, en una nueva revision del baño del departamento, se encontro una impronta digital, en uno de los costados del lavatorio, cosa que no habia sido vista en la primer inspeccion.
El testimonio del capataz de la obra que se estaba haciendo en el edificio termino de cerrar la pista, cuando conto que en la tarde del crimen, entre las 14.00 y las 15.00 horas (probable horario del asesinato), no pudo ubicar a dos de sus albañiles.
Ellos debĂ­an pintar las paredes externas en el sector del departamento de Frydman y esa tarde, segĂşn el capataz, no supieron explicar dĂłnde habĂ­an estado.
Con ese dato revisaron las llamadas que habĂ­an hecho en los Ăşltimos meses. Ahi se pudo detectar que dos dias despues del crimen, uno de ellos, de apellido Merelles, habĂ­a usado el chip del celular de Mariela.

Maximino Barrios Merelles de 26 años y Carlos Duarte de 37 años, ambos de nacionalidad paraguaya, habían trabajado durante todo Noviembre en refacciones del edificio donde, según los vecinos, habían ingresado a todos los departamentos para pintar los marcos de las ventanas y podian estar bien al tanto de los movimientos de los ocupantes. Incluso, siguieron trabajando hasta casi dos semanas despues del crimen, que fue cuando pensaron de que la investigacion estaba dirigida hacia María José Muñoz.

La jueza de InstrucciĂłn MarĂ­a Gabriela Lanz, pidio la prision preventiva de ambos que se llego a concretar en el mes de mayo del 2008.
Maximino Barrios Merelles, fue detenido en la frontera entre Misiones y Paraguay, donde había viajado dos semanas después del crimen, tras renunciar a su trabajo. Juan Duarte, que contaba con antecedentes penales por delitos contra la propiedad, fue detenido en Mataderos.

Ambos fueron procesados por el delito de Robo en concurso real con homicidio calificado criminis causa y condenados, en Septiembre de 2008, en un debate oral por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de Capital Federal compuesto por los jueces Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Pérez Lance, a la pena de Prision Perpetua

La decisión del tribunal se correspondio con el pedido efectuado por el fiscal del juicio, Horacio González Warcalde, y los abogados de la querella de la familia Frydman.

El fiscal Horacio González Warcalde, explicĂł en su alegato que entre los cuatro o cinco pintores que trabajaban en forma simultánea en el edificio de la calle Quesada 2248, justamente fueron Duarte y Barrios Merelles los que durante tres o cuatro dĂ­as pintaron el balcĂłn del 9 “A”, donde vivĂ­a la vĂ­ctima.
Tuvieron tiempo suficiente para estudiar los horarios de la vĂ­ctima y para conocer que el mecanismo de cierre de la hoja derecha del ventanal estaba roto y se abrĂ­a con un dedo.
Según quedó acreditado en la causa, nadie forzó la puerta de entrada, nadie más allá del padre de Frydman tenía llaves del departamento y por lo tanto, se determino que los asesinos ingresaron descolgándose desde la terraza –Frydman vivía en el último piso-, y por ese ventanal que tenía roto el pestillo para trabarlo.
Era muy fácil robar. Iba a salir bien, pero se cruzaron con el cambio de horario de Mariela.

SabĂ­an que la iban a matar y por eso peleĂł hasta morir.

El abogado querellante Néstor Ponce, explico que aquel 26 de noviembre de 2007, Mariela cambió su rutina, porque en vez de ir a terapia entre las 12.00 y las 13.00 hs y de allí directamente a su consultorio odontológico en La Lucila, estuvo con su psicóloga entre las 13.00 y las 14.00 hs y recién a las 16. hs, tenía a su primer paciente.
Mariela tuvo un tiempo libre y llegĂł a su casa a cambiarse alrededor de las 14.30 hs. DejĂł el llavero en la mesa. IngresĂł al dormitorio y allĂ­ se encontrĂł con la gente. TratĂł de escapar y la atraparon en la puerta, donde quedĂł una de sus zapatillas.
Por las excelentes condiciones físicas de Frydman –recordó que practicaba deporte de aventura e incluso cruzó los Andes -, debían ser dos los atacantes.
Mientras uno la golpeaba, el otro la cortaba con el cuchillo, basándose en las heridas defensivas que la víctima presentaba en los antebrazos.
Mariela fue desmayada, atada de pies y manos en la bañadera y posteriormente se decidió que debía morir. Es un hecho inhumano pero no pasional.

Publico:
Caso: Mariela Miriam Frydman



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